El proceso de fabricación de los carbonzillos Willow se basa en seleccionar las mejores ramas de sauce de cada cultivo, secarlas sin comprimirlas, ordenarlas y quemarlas en función de su diámetro con ligeras variaciones según sus características.
El resultado es un carboncillo de un trazo suave, aterciopelado, de color negro intenso y profundo, reconocido por los artistas como la mejor calidad de carbón en el mundo.